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¿Qué es el TDAH?


El Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es considerado un trastorno del comportamiento, así se recoge en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) y en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IVTR), en el apartado de Trastornos de inicio en la infancia, la niñez o la adolescencia. Es un trastorno de origen neurobiológico que se inicia en la edad infantil, contribuyendo diversos factores genéticos y ambientales a su aparición. Las últimas investigaciones apuntan a que en este trastorno se produce un desequilibrio de algunos neurotransmisores, que son los responsables del funcionamiento de la corteza prefrontal. Los estudios neuropsicológicos han demostrado que los niños y niñas con TDAH presentan alteraciones en las funciones ejecutivas, que les causan dificultades en la organización, en la planificación, y en la priorización, además de déficit de atención y precipitación de la respuesta. El TDAH se caracteriza por presentar un patrón persistente de desatención y/o hiperactividad-impulsividad, que es más frecuente y grave que lo observado habitualmente en los sujetos de edad y nivel de desarrollo similar e interfiere en la vida cotidiana en casa, la escuela y su entorno en general. Así pues, el TDAH causa una serie de alteraciones de diverso grado en las áreas comportamental, cognitiva y socioemocional. Se estima que afecta aproximadamente al 3-7% de la población en edad escolar (con más prevalencia en los niños que en las niñas), por lo que es el trastorno más frecuente en la infancia y la adolescencia.


No todos los niños con TDAH manifiestan los mismos síntomas ni en la misma intensidad. Dependiendo de los síntomas predominantes, se presentan tres subtipos: subtipo con predominio del déficit de atención; subtipo con predominio hiperactivo/impulsivo; y subtipo combinado. Este último es el más frecuente, siendo más fácil de detectar por las conductas disruptivas. En un alto porcentaje los niños que presentan TDAH asocian otros trastornos, siendo los más frecuentes el trastorno negativista desafiante, los trastornos de aprendizaje (dislexia, discalculia), trastornos por tics y los trastornos de ansiedad.


Detección y diagnóstico


La sospecha de que un alumno pueda tener TDAH puede surgir en el ámbito familiar, en pediatría o en el ámbito escolar, por la presencia de síntomas de desatención, hiperactividad e impulsividad, además de dificultades de aprendizaje, de rendimiento y de socialización.

Una vez que se ha detectado algún signo de alerta, se pondrá en marcha el Protocolo de Derivación y Traspaso de Información: Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) en niños y adolescentes.


Dentro de este proceso, en lo que concierne al centro escolar, se pondrá en marcha el proceso de evaluación psicopedagógica, articulada por el orientador, quien se encargará de realizar las pruebas pertinentes al alumno y de obtener la información necesaria del tutor, del equipo docente y de la familia.

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