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Desarrollo de las habilidades sociales



Las habilidades sociales son las que nos proporcionan la capacidad de interactuar con los otros en un contexto social dado y de una manera aceptada o valorada socialmente y personalmente beneficiosa.


Son el nexo entre el individuo y su entorno. La competencia en habilidades sociales es imprescindible para que las personas nos sintamos valoradas, aceptadas y para que manifestemos conductas socialmente competentes.


Además, está claro que hay una relación muy estrecha entre competencia social y buen funcionamiento académico. Todos los investigadores coinciden en asegurar que los alumnos emocionalmente inteligentes:

  • Poseen un buen nivel de autoestima

  • Aprenden más y mejor

  • Presentan menos problemas de conducta

  • Se sienten bien consigo mismos

  • Son personas positivas y optimistas

  • Tienen la capacidad de entender los sentimientos de los demás

  • Resisten mejor la presión de sus compañeros

  • Superan sin dificultad las frustraciones

  • Resuelven bien los conflictos

  • Son más felices, saludables y tienen más éxito


Y Goleman también nos dice que los alumnos con bajo rendimiento escolar presentan claras deficiencias en su inteligencia emocional. Por otro lado, el desarrollo de la competencia social y emocional implica el desarrollo de los cinco tipos de pensamiento necesarios para la relación interpersonal:

  1. Pensamiento causal: habilidad de diagnosticar correctamente la causa de los problemas

  2. Pensamiento alternativo: capacidad de generar el mayor número posible de soluciones a un problema.

  3. Pensamiento consecuencial: capacidad de prever las consecuencias de actos y dichos propios y ajenos.

  4. Pensamiento de perspectiva: capacidad de ponerse en el lugar del otro.

  5. Pensamiento medios-fin: capacidad de precisar nuestros objetivos y saber seleccionar los mejores medios para conseguirlos.


Para los profesores:


Se ha comprobado que la inteligencia emocional del profesor es una de las variables que está presente en la creación de un clima de aula emocionalmente saludable, donde se gestionan de forma correcta las emociones y donde los alumnos se pueden expresar sin miedo a ser juzgados o ridiculizados.


Los niños aprenden las habilidades sociales, en primer lugar, por observación e imitación. Por ello es muy importante que tanto padres como educadores mantengamos unas pautas que proporcionen al niño el modelo adecuado. Estas pautas deberían comprender:

  • Autocontrol

  • Empatía

  • Escucha activa

  • Asertividad



AUTOCONTROL


Las habilidades sociales básicas que los profesores/as debemos practicar para conseguir un buen autocontrol y aprender a tomar distancia emocional antes de responder al niño y a sus conductas son:

  1. Reconoce tus emociones: haz un esfuerzo voluntario para darte cuenta de lo que sientes, de la irritación, ansiedad, etc.

  2. Dialoga contigo mismo: piensa cosas que “enfríen” el problema (“no me voy a enfadar”, “no tiene tanta importancia”…)

  3. Piensa en tus músculos y tu respiración: respira despacio y profundo pues esto ayuda a bajar la tensión.

Se necesita PRÁCTICA CONTINUADA y, antes de “reaccionar”, decidir cómo hacerlo. Si expresamos nuestro malestar por una conducta, ha de hacerse con calma y serenidad ya que de otro modo la agresividad del tono o la comunicación no verbal tensa, delatarían un estado de ánimo alterado que modificaría la percepción del mensaje.


LA ESCUCHA ACTIVA


Dejar al niño que se exprese y se explique, sin prisa por contestarle, a la vez que mostramos atención e interés en lo que dice. Evitar los juicios inmediatos y las soluciones prematuras. Resumir en voz alta lo que nos ha dicho con el fin de que quede claro que hemos entendido. Pueden usarse expresiones tales como: “si no te he entendido mal…” ¿estoy en lo cierto?


ASERTIVIDAD


La asertividad es la capacidad de autoafirmar los propios derechos, sin dejarse manipular ni manipular a los demás. Los comportamientos asertivos suponen un saber defender las propias necesidades frente a las exigencias de los demás sin llegar a utilizar comportamientos agresivos o violentos.


La asertividad es el punto medio entre los comportamientos inhibidos propios de las personas tímidas o inseguras y los comportamientos violentos propios de las personas agresivas y egoístas.


Para expresar nuestro malestar o enfado, debemos hacerlo con ASERTIVIDAD. Algunos tipos de respuestas asertivas:

  1. Asertividad Positiva: Consiste en expresarle algo positivo a otra persona, por ejemplo, "me gusta como lo has hecho", "te considero muy valioso para mí" o "te agradezco que te hayas acordado de mi".

  2. Respuesta asertiva empática: se trata de ponerse en el lugar del otro para darle a entender que comprendemos su punto de vista y desde ahí hacerle comprender el nuestro. Por ejemplo: "Comprendo que tienes mucho trabajo pero necesito que cumplas tu compromiso conmigo".

  3. Estrategia asertiva de los 4 pasos: Es una de las más eficaces estrategias para conseguir resolver los conflictos en las relaciones. El primer paso es identificar el comportamiento que no nos gusta, el segundo paso es comunicar lo que ese comportamiento nos hace sentir, el tercero es mostrar nuestra preferencia por otro tipo de comportamiento y el cuarto es reforzarle a esa persona si cambia y hace lo que le pedimos. Por ejemplo:

1. "Cuando tu me gritas..."

2. "me haces sentir mal..."

3. "por ello, te ruego moderes tu tono de voz"

4. "y yo te haré más caso a lo que me digas."



LA EMPATÍA