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¿CÓMO ABORDAR LOS PROBLEMAS DE LOS ALUMNOS QUE APRENDEN A LEER CON DIFICULTAD?

Según el tipo de explicación que se dé a las dificultades en el aprendizaje de la lectura así se plantea la corrección y la profilaxis. Sin embargo se puede distinguir en dos grandes tipos de explicación: déficit perceptivo o déficit psicolingüístico, así ocurre con la intervención.


Un principio que guía todas las propuestas que se presentaran es que la intervención debe intentar corregir los componentes o habilidades deficitarios. Esto quiere decir que si un alumno tiene problemas perceptivos, la educación debe hacer lo posible para que esos problemas sean superados. Y algo parecido habría de concluirse en el caso de que situemos la explicación en déficits psicolingüísticos


· Actividades de segmentación

Para poder leer es necesario operar con el sistema de reglas que pone en relación las categorías de sonidos, fonemas, de la lengua con un cierto número de símbolos gráficos (letras o grafemas) que las representan.


Según este punto de vista, la dificultad para aprender a leer no reside en distinguir y memorizar los 27 símbolos gráficos que contiene el sistema alfabético, sino en comprender lo que se representa con cada uno de ellos.


Si ésta es la raíz de los problemas, o al menos de parte de ellos, cabe razonar que debemos proporcionar a los alumnos experiencias y tareas que faciliten esa toma de conciencia sobre la estructura fónica de las palabras. Supongamos, por ejemplo, que proponemos a los alumnos que indiquen si dos palabras poseen o no un determinado sonido común y cuál es ese sonido. De forma más concreta, podemos presentar las imágenes de dos objetos familiares y pedir a los niños que las nombren.


La tarea, como el lector puede observar, obliga al niño a dirigir su atención a la constitución fonológica de la palabra. Además, para poder resolverla es necesario realizar un complejo proceso de descomposición de las palabras en sílabas, éstas en sonidos y, a la vez, proceder a comparar entre sí los distintos segmentos (sílabas y sonidos) hasta identificar los que sean comunes.


Otra manera de facilitar la resolución de la tarea es proporcionar a los niños un conjunto de ayudas. Así, en vez de exigir, sin más, que localicen el sonido común, cabe indicarles una serie de operaciones previas.


1. Que descomponga las palabras en sus sílabas por ejemplo lápiz, taza supondría segmentar (lápiz) en dos golpes de voz: (la y piz; y taza en ta y za )

2. Que dibujen tantos cuadros o círculos como sílabas tenga cada palabra

· Actividades perceptivas.

La explicación más popular de las dificultades en el aprendizaje de la lectura define que las deficiencias no son de carácter perceptivo. Consecuentemente, la reeducación trata de palear estos déficits, y este mismo criterio se aplica en la prevención y profilaxis. En cualquiera de los casos (prevenir o corregir) las actividades incluidas en estos programas son muy conocidas porque constituyen el núcleo de las actividades correctivas de la mayor parte de los manuales de rehabilitación.


Supongamos para observar estas insuficiencias, que damos por bueno que los niños con dificultades en la lectura tienden a presentar en mayor medida que los niños que leen adecuadamente deficiencias en todas o algunas de estas capacidades: orientación en el espacio, en el tiempo, en la reproducción de estructuras rítmicas, en la copia de figuras en la discriminación de formas. El primer problema que queremos destacar es que de estos datos se ha tendido a concluir que un fenómeno, la dificultad para leer, es causado por los déficits que comentamos. Sin embargo, estos datos no son otra cosa que una correlación y no permiten, por tanto, inferir este tipo de relación causal. Como es bien sabido, una vez establecida la correlación entre dos fenómenos, es necesario puntualizar si entre ambos se dan condiciones de necesidad, suficiencia, facilitación o simple asociación. Y esto es algo que en el presente caso sencillamente nunca se ha planteado con claridad.


El problema que estamos comentando esta puntualización nos conduce a las siguientes cuestiones:

· ¿Estas actitudes son condiciones necesarias (prerequisitos) para poder leer?

· ¿Son condiciones facilitadoras?

· ¿Se trata de indicadores de un problema más general que ocasiona tanto las deficiencias en la lectura como en dichas habilidades?

Dependiendo de cada una de las respuestas, así deberíamos orientar la práctica.

· ¿Estamos seguros de que es necesario que los niños operen adecuadamente con las estructuras rítmicas para poder leer?

· ¿La experiencia con el ritmo es una experiencia atractiva para introducir alguna otra noción de interés?

· ¿El hecho de enseñar a dominar esas estructuras puede facilitar el aprendizaje de la lectura?


BIBLIOGRAFÍA

Sánchez, E. (1990). Estrategias de intervención en los problemas de lectura. Desarrollo psicológico y educación III. Pp. 139.153.



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